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Rusia calienta la crisis venezolana

La OTAN aborda este miércoles el envío de militares rusos y la apertura de un centro de entrenamiento de pilotos en Venezuela

La presencia militar rusa en Venezuela calienta la larga crisis del país caribeño. El envío de un centenar de asesores y la apertura de un centro de entrenamiento para pilotos por parte de Moscú ha hecho escalar la tensión geopolítica en la región: EE.UU. llevará este jueves el tema a la cumbre ministerial de la OTAN en Washington, mientras que el gobierno de la vecina Colombia se ha visto inmerso en un rifirrafe dialéctico a tres bandas con Caracas y el Kremlin tras una supuesta advertencia rusa a Bogotá.

Rusia y su papel en Venezuela es el asunto estrella de la reunión de ministros de Exteriores de la Alianza Atlántica, que tendrá lugar este miércoles y jueves en la capital estadounidense. Vladimir Putin ha pasado a la acción para defender a su aliado Nicolás Maduro, después de que medio centenar de países, entre ellos buena parte de los miembros de la OTAN, reconocieran como legítimo al opositor, autoproclamado presidente “encargado”, Juan Guaidó, alimentando los rumores de una intervención militar para derrocar al chavismo.

Putin hace oídos sordos a las advertencias de Donald Trump

A finales de marzo arribaron a Caracas dos aviones con un centenar de militares rusos, entre ellos expertos en ciberseguridad, cuyo cometido oficial es ayudar al mantenimiento de equipos adquiridos por Venezuela a Moscú en el marco de un acuerdo de cooperación firmado en el 2001. Sin embargo, con el paso de los días, es evidente que el Kremlin está marcando terreno y no tiene empacho en confirmar sus actividades en el país: primero, la instalación de un escudo antiaéreo en la base El Sombrero, a unos 200 kilómetros de la capital venezolana; y ahora la apertura de un centro de entrenamiento para pilotos de helicóptero –inaugurado el pasado jueves- a cargo del conglomerado estatal ruso Rostec y la ratificación de la construcción de un centro de mantenimiento de estas aeronaves.

De esta manera, Putin hace oídos sordos a las advertencias de Donald Trump, que la semana pasada afirmó, tras recibir en el Despacho Oval a la esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, que Rusia “debe irse de Venezuela”. Horas después, la portavoz del ministerio ruso de Exteriores, María Zajárova, respondió que “ni Rusia, ni Venezuela son provincias de Estados Unidos” y que “Rusia no cambia el equilibrio de poder en la región y no amenaza a nadie”. Zajárov recalcó que “Rusia apoya al poder legítimo”, en referencia al gobierno de Maduro. “El señor Guaidó puede autoproclamarse lo que sea. Estos casos están bien descritos en la historia y en la medicina. El señor Guaidó no tiene ningún poder real, no importa a dónde viaje su esposa”, añadió enérgicamente Zajárova.

Venezuela se ha convertido en el principal socio militar de Rusia en Latinoamérica

La llegada de tropas rusas a Venezuela ha recalentado también la relación con Colombia. Según el periódico El Tiempo de Bogotá, el embajador ruso en la capital colombiana, Sergei Koshkin, envió una carta al Congreso de ese país con una clara advertencia: “El uso ilegítimo de la fuerza militar contra Venezuela por parte de otros Estados que respaldan a la oposición será interpretado por el Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia solamente como un acto de agresión contra un Estado soberano y una amenaza a la paz y seguridad internacionales”.

El presidente colombiano, Iván Duque, que ha pedido confirmar la veracidad de la misiva, respondió que no tiene ningún “plan” para “agredir a ningún Estado” y reiteró que Colombia “está en su deber de defender la Carta Democrática Interamericana (de la OEA) y de denunciar con claridad y contundencia los atropellos de la dictadura de Venezuela”.

Por su parte, el ministro de Exteriores colombiano, Carlos Holmes Trujillo, difundió su respuesta en un vídeo. “Colombia reitera que cualquier despliegue o incursión militar en apoyo al régimen de Nicolás Maduro pone en riesgo la transición democrática y la normalización constitucional en Venezuela, y constituye una amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad en la región”, declaró Holmes.

Su homólogo venezolano, Jorge Arreaza, no tardó en responder a Holmes via Twitter. “Si alguna amenaza existe a la paz regional, es precisamente la industria del narcotráfico colombiano, las instituciones que controla en Colombia, los conflictos que genera y la presencia y cooperación militar de Bogotá con el país más guerrerista e intervencionista del mundo”, tuiteó Arreaza.

Venezuela se ha convertido en el principal socio militar de Rusia en Latinoamérica. El país caribeño compra más armas a Moscú que ninguno de sus vecinos. Sólo en la última década ha adquirido medio centenar de helicópteros y, desde que se firmó el mencionado acuerdo de cooperación militar, las fuerzas armadas bolivarianas han recibido tanques, cazas, misiles y sistemas de defensa antiaérea, además de asesoramiento por expertos rusos.

Mientras tanto, Venezuela continúa sumida en el desabastecimiento eléctrico y de agua potable. Maduro anunció el domingo el racionamiento en el suministro de luz durante treinta días y el lunes relevó al ministro de Energía Eléctrica, un militar, el general Luis Motta Domínguez, para poner en su lugar a un ingeniero, Ígor Gavidia.

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