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Maduro cerca judicialmente a Guaidó pero no se atreve a detenerle

El líder opositor venezolano convoca nuevas protestas para el sábado.

El régimen chavista sigue mandando gestos de amedrentamiento contra el autoproclamado presidente encargado de Venezuela y titular de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, aunque sin atreverse a detenerlo como hubiera sucedido sin muchos miramientos hasta no hace mucho tiempo. Las enérgicas advertencias de EE.UU. ante una posible detención o ataque contra el titular de la Asamblea Nacional (AN) frenan, de momento, al presidente Nicolás Maduro, que demuestra no querer correr riesgos y apuesta al desgaste del líder opositor.

Sin embargo, la maquinaria bolivariana continúa cercando legalmente a Guaidó: el último paso lo ha dado la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), unánimemente chavista, retirando la inmunidad parlamentaria al presidente del legislativo.

La Asamblea Nacional Constituyente retiró este martes la inmunidad a Guaidó

La decisión de la ANC fue adoptada a última hora del martes, después de la solicitud realizada el lunes por el Tribunal Supremo, controlado también por el chavismo, al igual que todas las instituciones, excepto la AN, despojada de poder real. El presidente de la máxima instancia judicial, Maikel Moreno, oficializó la petición y declaró en “desacato” a Guaidó por violar la medida de prohibición de salida del país impuesta el 23 de enero tras ser procesado por el Supremo por usurpar las funciones de la presidencia, después de autoproclamarse como mandatario interino el 23 de enero en una plaza de Caracas.

“Los tiempos de la justicia son lentos”, decía a este corresponsal hace unos días una alta fuente diplomática venezolana, tratando de justificar por qué Guaidó no había sido aún detenido, si el gobierno considera una flagrante ilegalidad su actuación, incrementada por su irregular salida del país en febrero para su frustrada operación de hacer ingresar desde Colombia la ayuda humanitaria y su posterior gira por Sudamérica. “No nos desesperemos”, dijo el presidente de la ANC y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, respondiendo a los gritos de los miembros de la constituyente que exigían a gritos “¡paredón!” para Guaidó. “Démosle tiempo a la justicia”, afirmó también Cabello.

El chavismo no se atreve a detener al líder opositor pero hace dos semanas el servicio secreto arrestó a su jefe de gabinete, Roberto Marrero, que continúa encarcelado. Tras tomar posesión del cargo como presidente de la AN el 5 de enero, Guaidó solo fue interceptado durante media hora el 13 de enero –antes de su autoproclamación- por agentes de inteligencia pero ni siquiera fue retenido en el aeropuerto de Caracas cuando el 4 de marzo regresó de su gira internacional tras violar su restricción de salida del país. Además, la semana pasada la contraloría general (tribunal de cuentas) inhabilitó durante quince años al diputado, asegurando que falseó su declaración patrimonial.

Mientras que la esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, de gira por EE.UU. afirmó que su marido corre “peligro” con la retirada del fuero parlamentario y que si es detenido “sería un golpe de estado directo”, el autoproclamado presidente aseguró no estar preocupado. “No tengan duda de que me quieren ver preso”, dijo Guaidó, que convocó una nueva jornada de protestas para el sábado, volviendo a calificar al chavismo de “dictadura”.

La pérdida de la inmunidad avala en la práctica cualquier proceso penal contra el titular del poder legislativo quien, además de ser acusado de suplantar al jefe del Estado, está señalado por el gobierno de idear, con el apoyo de EE.UU., lo que Maduro considera sabotajes del sistema eléctrico que provocan apagones y cortes de agua potable masivos en todo el país desde el 7 de marzo.

Paralelamente, la cumbre de ministros de Exteriores de la OTAN, reunidos hoy y mañana en Washington, analiza el envío de un centenar de militares rusos a Venezuela, así como la apertura de un centro de entrenamiento de pilotos de helicóptero y otro de mantenimiento de esas aeronaves. El titular venezolano de Exteriores, Jorge Arreaza, volvió hoy a defender la presencia de Rusia en su país. “No hay injerencia rusa en Venezuela, existe una cooperación militar y técnica desde hace años. La única injerencia que tenemos cada día es la de Estados Unidos”, afirmó Arreaza desde Líbano, donde se encuentra en visita oficial.

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