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El Ajax conquista Londres

Un tempranero gol de Van de Beek deja a los holandeses a las puertas de la final

“Cuidado con lo que deseas”, dice un viejo dicho inglés. Es algo que deberían tener muy en cuenta todos aquellos que sueñan con enfrentarse al Ajax en la final de Madrid. Porque los ajacied, con su descaro adolescente, lucieron ayer sus modelos en la flamante pasarela de Londres, como antes lo habían hecho ya en el Bernabeu y el Juventus Stadium de Turín. Y demostraron que son mucho más que De Jong y De Ligt, capaces de atacar con luces, defender con solidez y administrar las ventajas. Todo un peligro público.

El Ajax encarriló el partido en una primera hora espectacular, con una presión agobiante, en la que pareció que iba a golear, y sus centrocampistas avanzaban como los antiguos tranvías a vapor que llevaban a los aficionados los sábados a mediodía desde Aldgate –en lo que hoy es la City– hasta Tottenham. Van de Beek marcó al cuarto de hora, culminando a bocajarro una preciosa y fulminante combinación de pases entre Neres, Schöne y Ziyech. Diez minutos después el mismo centrocampista pudo anotar el segundo, pero optó por la gloria personal en vez de el pase al compañero, y Lloris desbarató la ocasión. Parecía fútbol sala.

El Ajax jugó una primera media hora primorosa

Ese fue el cenit del Ajax, que a partir de ahí se dedicó a conservar el resultado y esperar otra oportunidad al contraataque. El Tottenham, disminuido por las ausencias de Kane, Winks y Son, sufrió la lesión de Vertonghen mediado el primer tiempo, que le obligó a abandonar su defensa inicial de tres. Pero la entrada de Sissoko dio nueva energía al centro del campo, la posesión empezó a equilibrarse, y Llorente y Alderweireld remataron alto faltas sacadas por Eriksen y Trippier, respectivamente.

Los Spurs conservaron la iniciativa tras la continuación, y Dele Alli tal vez pudo hacer más en un disparo sin mordiente que detuvo Onana, y un remate de cabeza que se le fue fuera. Los holandeses tuvieron la oportunidad de rematar la faena a los 77 minutos, en un contraataque que concluyó con un disparo al poste de Neres, con Lloris de espectador, haciendo la estatua.

El técnico del Tottenham Mauricio Pochettino, reacciona este martes
El técnico del Tottenham Mauricio Pochettino, reacciona este martes (Will Oliver / EFE)

El partido de ayer en el nuevo y majestuoso White Hart Lane fue un affaire de fe y hermandad. En el mundo hay pocos equipos de países distintos que sean tan parecidos. Ambos han adoptado la identidad judía –los yids y los superjoden–, aunque no tengan muchos más seguidores de esa comunidad que el Arsenal o el Feyenoord (en el caso de los holandeses, cuyo viejo estadio De Meer estaba en el centro del barrio sefardí y askenazi de Ámsterdam, porque los nazis los eliminaron, proporcionalmente más que en ningún lugar aparte de Polonia). Y tanto los Spurs –adoptado por los inmigrantes del este de Europa a principios del XX– como el Ajax abogan por el jogo bonito, defienden los valores de la austeridad y la cantera, y son la resistencia a la élite europea de ricachones que quiere una superliga sólo para ellos.

Esa comunión de valores fue evidente en los cánticos de los aficionados visitantes, sobre todo después del gol de Van de Beek, como En wie niet springt die is geen Jood (“el que no salte no es un judío”), ininteligible para la inmensa mayoría del estadio, que no hablaba neerlandés. Los locales, de manera no sincronizada, intentaban animar a los suyos con exclamaciones de yid army, un grito de guerra que la federación inglesa de fútbol ha intentado sin éxito persuadir a los hinchas del Tottenham que no utilicen por sus connotaciones racistas. Aunque ellos lo hagan sin mala intención, dan alas a los ultras rivales a responder con mucho peor gusto, como simulando el siseo del gas en las cámaras de Auschwitz. El Ajax tiene el mismo problema, y hace poco seguidores del ADO de La Haya pintaron con grafiti verde y amarillo el monumento que hay en Ámsterdam recordando la unidad de la ciudad frente a las leyes antisemitas impuestas por los ocupantes nazis tras la invasión de 1940.

En la segunda parte administró su ventaja sin apuros

La singular comunidad de valores se refleja también en el hecho de que el Tottenham no haya gastado un duro en fichajes desde hace un año –echó de menos tener una plantilla más amplia–, y en que el Ajax de Erik ten Hag disponga en sus filas a prodigios de la cantera como el futuro barcelonista Frankie de Jong, y el tal vez también futuro culé Matthijs de Ligt. Aunque a la hora de jugar al fútbol, la estética de los holandeses es mucho más cruyffista y guardiolista que la de los ingleses.

Ficha técnica:

Tottenham, 0 – Ajax, 1

0 – Tottenham Hotspur: Lloris; Trippier (Foyth, m.80), Alderweireld, Vertonghen (Sissoko, m.39), Sánchez, Rose (Davies, m.79); Wanyama, Eriksen; Moura, Alli y Llorente.

1 – Ajax de Amsterdam: Onana; Tagliafico, Blind, De Ligt, Veltman; De Jong, Schöne (Mazraoui, m.65); Neres, Van de Beek, Ziyech (Huntelaar, m.87); Tadic.

Gol: 0-1, m.15: Van de Beek.

Árbitro: Mateu Lahoz (ESP). Amonestó a Tagliafico (m.30) y Veltman (m.63).

Incidencias: Partido de semifinales de Liga de Campeones disputado en el Tottenham Hotspur Stadium.

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