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Trump ahonda en la vía de las sanciones contra Irán y apunta contra Jamenei

Su objetivo, cercar por completo la economía iraní tras derribar un dron estadounidense la semana pasada

En lugar de misiles, más sanciones pero no contra cualquier objetivo. El presidente Donald Trump ha firmado hoy un nuevo decreto que se traducirá en nuevas sanciones financieras que “golpearán duramente” a Irán y en especial su líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei y su entorno, en respuesta al derribo de un dron estadounidense la semana pasada por parte de Teherán.

“Vamos a seguir aumentando la presión sobre Teherán hasta que el régimen abandone sus peligrosas actividades y aspiraciones”, ha asegurado Trump a la prensa tras firmar la orden ejecutiva. Las sanciones podrían estar en vigor “durante años” si hace falta, ha añadido para dejar claro a las autoridades iraníes que se equivocan si piensan que le temblará la mano y cederá a la presión de Europa para que no castigue más a la población iraní. “Me gustaría negociar, pero ellos no quieren” aunque, quién sabe, ha añadido, “quizás lo hagan pronto”. “Sólo puedo decir que Irán no puede tener la bomba nuclear”.

Las sanciones “impedirán que el líder supremo, su equipo y otras personas relacionadas tengan acceso a recursos financieros esenciales”

Las sanciones “impedirán que el líder supremo, su equipo y otras personas relacionadas tengan acceso a recursos financieros esenciales”, ha asegurado el presidente estadounidense. Algunas estaban en fase de preparación antes del ataque al dron, otras se han añadido en respuesta a esa acción, ha precisado el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. No son “meramente simbólicas” sino “altamente efectivas” en encerrar la economía iraní. “Hemos congelado decenas de miles de millones de dólares” en activos financieros iraníes y las nuevas sanciones afectarán a nuevas entidades y personas.

La nueva tanda de sanciones se suma a las medidas adoptadas en las últimas semanas para reducir a cero las exportaciones de petróleo de Irán, principal fuente de ingresos del gobierno, y otras restricciones medidas contra su sector industrial y el comercio de metales, además de contra los Guardianes de la Revolución, en el marco de la estrategia de “máxima presión” adoptada por la Casa Blanca para intentar que Teherán se siente a negociar nuevos límites a su actividad nuclear y deje de apoyar a grupos terroristas en la región.

Los principales asesores de política exterior de Trump –el director del Consejo de Seguridad Nacional, John Bolton, y el secretario de Estado, Mike Pompeo— sin embargo no han dejado de agitar la vía militar y la semana pasada Trump abortó en el último minuto un ataque que su gobierno había encargado al Pentágono en respuesta al derribo por parte de Teherán, supuestamente porque entró en su espacio aéreo, de un avión no tripulado valorado en cien millones de dólares.

El objetivo de las nuevas restricciones es ahondar en las trabas para impedir cualquier intercambio comercial o financiero con Irán. La Unión Europea, liderada por Francia, Reino Unido y Alemania, creó un instrumento financiero especial para ayudar a Teherán a sortear las sanciones estadounidenses pero el gobierno se queja de que no está recibiendo los beneficios económicos esperados por la firma del acuerdo nuclear del 2015, que Estados Unidos abandonó en marzo del 2018, y ha anunciado que va aumentar sus actividades de enriquecimiento de uranio más allá de los límites establecidos entonces. De acuerdo con la Casa Blanca, las sanciones actuales ya afectan al 80% de la economía iraní. Las exportaciones de petróleo han pasado de 1,5 millones de barriles diarios en octubre del 2018 a 750.000 en abril, según cálculos de la agencia Bloomberg.

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