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Brasil siempre vuelve

La ‘canarinha’ se cura el trauma del Mineirazo y recupera el cetro de Sudamérica en casa

Brasil siempre vuelve. Pelé curó la afrenta de 1950. El triunfo de este domingo, sin una superestrella y con Everton, Firmino y Gabriel Jesus como estiletes, rompe el trauma del Mineirazo en su Mundial de 2014. Quizás ha sacrificado aquel estilo tan reconocible que enamoraba pero seis Copas Américas y dos Mundiales en los últimos 30 años son un botín más que respetablepara hacer dudar. Aunque Alemania o Bélgica les haya dado algunas lecciones de las que se tardan en olvidar.

No hubo Maracanazo. El recuerdo de Obdulio Varela, Gigghia y compañía empieza a quedar ya muy lejano. De hecho, Maracaná –con un césped muy lejos de la mística del estadio– volvió ejercer de santuario de la canarinha como en la Copa América de 1989, en la Copa Confederaciones de 2013 y en la final de la Juegos de Río en 2016.

Del drama al santuario

No hubo Maracanazo. De hecho, la ‘canarinha’ ha ganado allí la Copa América de 1989 y 2019, la Confederaciones de 2013 y el oro de Río en 2016

Brasil hace tiempo que abandonó el espectáculo pero con el jogo bonito a cuentagotas le sirvió para adelantarse en el marcador. El sempieterno Dani Alves, al que nadie gana a pasión, vio el desmarque de Gabriel Jesus, que bailó sobre la pelota hasta marear a Trauco, el lateral zurdo peruano, y conseguir un centro extraordinario al área. Everton apareció sin marca en el segundo palo para rematar a la red.

La resistencia de Perú había durado un cuarto de hora pero la selección inca demostró no ser el convidado de piedra que todo Brasil esperaba. Thiago Silva se lanzó al suelo para cortar un pase de Cueva y tocó el balón con la mano. El penalti no lo desaprovechó Paolo Guerrero para devolver la igualada.

Sin Neymar

Sin una superestrella, la revelación Everton y el sempieterno Dani Alves, al que nadie supera en pasión, son las caras del éxito

Sin embargo, el segundo gol de Brasil fue de esos que se llaman psicológicos porque dejó derruido a Paolo Guerrero, que acaba de empatar de penalti. Pasaban dos minutos del 45 y Perú y su capitán ya pensaban en el descanso para tomar fuerzas cuando Firmino recuperó un balón lanzándose a los pies de Yotún y ese robo se convirtió en clave. La pelota le cayó a Arthur sin nadie alrededor y con la selección peruana desplegándose para un contragolpe. El blaugrana tuvo tiempo para pensar y no defraudó. Se fue hacia la derecha para abrir el hueco por el centro a Gabriel Jesus al que vio por el rabillo del ojo. La asistencia era una invitación y el 9 de la canarinha no falló en la definición ante Gallese.

Mientras Maracaná estallaba de alegría, Guerrero se sumía en la tristeza. El tipo duro se desmoronaba, pensando que había logrado lo más difícil, batir a un Alisson que no encajaba un gol desde el 4 de mayo, y el empate apenas había durado tres minutos en el marcador.

Todo en 70 minutos

Gabriel Jesus asistió en el primer gol, marcó el segundo tres minutos después del empate de Perú pero fue expulsado

El delantero del City y el punta del Liverpool están condenados a competir entre ellos en la selección brasileña –como sucedió en Rusia– pero la baja de Neymar, la poca influencia de Neres y la necesidad de espacios de Richarlison les abrió la posibilidad de jugar juntos y ambos son perfectamente compatibles. Una buena noticia para Brasil, hasta que Jesus fue expulsado cuando aún faltaban 20 minutos.

El práctico Tite, que sólo ha perdido dos partidos de 42, no peca de romanticismo. Con un jugador menos, retiró a su jugador más imaginativo e intermitente para meter a un defensa en el campo. El central fichado por el Madrid, Militão, sustituyó a Coutinho en un claro mensaje de aguantar el resultado. Un penalti riguroso de Zambrano sobre Everton que transformó Richarlison le dio la razón del título.

Practicismo por encima de todo

Tite no peca de romanticismo y con uno menos retiró a Coutinho para colocar un tercer central y defender el resultado

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