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La jefa del Ejecutivo honkonés declara “muerto” el proyecto de ley de extradición

La oposición mantiene su desconfianza respecto en la suspensión sine die del boceto de norma

Acosada en las calles tras semanas de protestas multitudinarias, la jefa del Ejecutivo honkonés, Carrie Lam, reconoció hoy que el proyecto de ley de extradición que propició el inicio de las movilizaciones “está muerto”. Sin embargo, la mandataria se resistió a anunciar la retirada definitiva de una medida que está suspendida sine die desde el pasado día 15 de junio, por lo que sus detractores no se mostraron satisfechos y se mantienen firmes en sus demandas.

Durante su intervención ante la prensa, Lam volvió a entonar el mea culpa al reconocer que la gestión de su Gobierno en torno a esta iniciativa ha sido “un completo fracaso”,y subrayó el mensaje enviado en anteriores ocasiones. “Todavía hay dudas sobre la sinceridad del gobierno o preocupaciones sobre si el gobierno piensa reiniciar el proceso (del proyecto de ley) en el Legislativo. Por eso lo reitero: no hay ningún plan en este sentido, la ley está muerta”.

Cuatro grandes movilizaciones contra la iniciativa del gobierno

Durante los últimos treinta días, Hong Kong ha sido testigo de hasta cuatro grandes marchas en las que cientos de miles de personas –hasta dos millones en una ocasión, según los organizadores– tomaron las calles para mostrar su rechazo a un proyecto que, de aprobarse, permitiría la extradición de un reo a varios países, inlcuido China. En este contexto de movilizaciones callejeras se produjo el asalto del Parlamento local a manos de los cientos de jóvenes el pasado día 1 de julio, una acción muy criticada por el Gobierno local y de Pekín pero que no dividió al movimiento como en un principio se pensaba.

Con el paso de los días, las demandas de los descontentos se han ampliado, de modo que ahora también piden investigar los supuestos abusos de la policía durante su actuación contra los jóvenes del pasado día 12 de junio; que se ponga en libertad sin cargos a los detenidos; que los enfrentamientos que hubo contra los agentes no sean calificados de “disturbios”, algo que puede acarrear penas de hasta diez años de cárcel a sus participantes; la dimisión de la propia Lam; y la reforma del sistema electoral para poder elegir de manera democrática a sus líderes.

Investigación sobre el comportamiento policial

Aunque sin plegarse a sus demandas, Lam quiso tender una rama de olivo. Afirmó su disposición a abrir una investigación sobre el comportamiento policial, aunque a nivel interno y no por un juez como piden los manifestantes. Sobre los detenidos, dijo que dependerá de lo que decidan los tribunales, pero volvió a distanciarse del calificativo de “disturbios” para referirse a los incidentes.

También abrió una nueva puerta al diálogo con los jóvenes. “Tenemos que escuchar a las generaciones más jóvenes y de diferentes sectores para saber qué es lo que piensan”, reconoció. Eso sí, por ahora nada de dejar el cargo o cesar a uno de los suyos. “Queremos una oportunidad, tiempo y espacio” para poder seguir trabajando por Hong Kong y volver a la normalidad, dijo.

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