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París y Londres enviarán más tropas a Siria ante la retirada de EE.UU.

Las fuerzas especiales francesas y británicas realizan ya operaciones encubiertas

A pesar de las frecuentes diferencias de criterio entre laAdministración Trump y sus aliados europeos, continúa habiendo ejemplos de fructífera cooperación ante las crisis internacionales más graves. Según ha revelado Foreign Policy, Washington ha conseguido que Francia y el Reino Unido acepten ampliar ligeramente sus contingentes de tropas en Siria para compensar la prevista retirada estadounidense y evitar que el Estado Islámico pueda resurgir.

El refuerzo de los efectivos franceses y británicos no se ha cuantificado e implica cifras modestas, pero es una señal política importante y una cierta victoria diplomática para Trump, que le permite contrarrestar la imagen de aislamiento. Además de París y Londres, otros gobiernos de los Balcanes y bálticos se plantean aportar un número muy limitado de soldados, a cambio de ayuda financiera de Washington.

Macron intenta mediar entre Teherán y Washington para frenar una escalada en su crisis bilateral

Cuando Trump anunció la retirada total estadounidense de Siria, que iba a ser efectiva en diciembre del año pasado, su entonces secretario de Defensa, James Mattis, presentó la dimisión por estar en abierto desacuerdo. La decisión fue corregida en parte, dada la presión del Pentágono y del Departamento de Estado. Se cree que quedan todavía unos 2.000 militares norteamericanos, pero la idea es bajar el número a 400. No se conoce el tamaño exacto de los contingentes francés y británico, ya que son fuerzas de operaciones especiales que realizan acciones encubiertas. Se estima que varios centenares.

Alemania se ha negado a enviar tropas de tierra tal como le ha pedido EE.UU. Los alemanes contribuyen con aviones de reconocimiento y para el reabastecimiento de combustible en vuelo.

Según expertos citados por Foreign Policy, existe el peligro de que la marcha de los norteamericanos –si no es compensada por otras fuerzas occidentales– lleve a los yihadistas del Estado Islámico a llenar el vacío y reagruparse, y vuelvan a ocupar territorio, como ya hicieron en el 2014.

Fuentes británicas y francesas no confirmaron ni desmintieron la información. Un portavoz de la embajada francesa en Washington aseguró que “oficialmente, Francia no tiene tropas de tierra en Siria”. Se sabe, sin embargo, que esto no es así, como han manifestado a menudo testimonios y ha quedado en evidencia en el traslado de yihadistas prisioneros y de sus familias.

Al apoyo militar a Washington se suma la ayuda diplomática. Según publicó ayer Le Figaro, el presidente Emmanuel Macron ha enviado a Teherán a su consejero diplomático, Emmanuel Bonne, para intentar buscar un compromiso que frene una escalada entre el régimen de los ayatolás y la Administración Trump. Antes del viaje de Bonne, que conoce Irán porque vivió allí como diplomático, hubo una llamada telefónica entre Macron y su homólogo iraní, Hasan Rohani, para sondear las posibles alternativas.

La mediación francesa tendría como primer objetivo pactar un periodo para “congelar” la crisis, al término del cual EE.UU. podría volver a autorizar parcialmente las exportaciones de crudo, vitales para Irán. Teherán, por su parte, se avendría a reducir su implicación en los conflictos de Oriente Medio y respetaría otra vez los términos del acuerdo nuclear del 2015.

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